Hablando de manzanillas…

Hablando de manzanillas…

¿Sabías que hay diferentes tipos de manzanilla?

Los aromas difieren ligeramente dependiendo de la especie; en algunas partes del norte de Estados Unidos y Canadá, algunas especies hasta se pueden considerar como malezas y los granjeros las deshierban e invierten mucho dinero y tiempo en su control, tal es el caso de Anthemis arvensis. Esta planta se ve como manzanilla, pero con los pétalos muy pequeñitos y no tiene ese peculiar aroma.

Hay una especie de manzanilla que emite un olor desagradable, su nombre científico es Anthemis cotula o manzanilla apestosa.

Las especies más comunes que utilizamos para hacer té son Chamaemelum nobile o manzanilla romana y Matricaria chamomilla o manzanilla húngara.

Una vez me pasó que coseché manzanilla y no tenía ese saborcito peculiar que tanto me gusta, así que estuve investigando y preguntando con personas que cultivan esta planta y ahora ya sé por qué; resulta que cuando la flor es muy joven no tiene el olor peculiar, y lo desarrolla hasta que madura un poco y sus pétalos se bajan.

Para mí que vivo en el sur de los Estados Unidos, el mejor tiempo para sembrar la manzanilla es al final del invierno, en el mes de febrero, de esta manera germina cuando todavía está fresco y con la humedad ya sea de las últimas nevadas o aguas nieves. Ya por el mes de mayo se puede cosechar, yo usualmente aprovecho las mañanas en los días cercanos a la luna llena para tratar de obtener el máximo de aroma.

No se cosecha toda la planta porque la temporada de floración dura casi dos meses, por lo que voy cortando las flores maduras, y además de las maravillosas propiedades medicinales con las que cuenta, es una excelente opción para jardines de polinizadores. Así que es muy importante cosechar hasta dos terceras partes de las flores y dejar esa tercera parte para que otras especies se alimenten del polen y el néctar.

Algunas especies que he visto en las flores de manzanilla son abejitas nativas, moscas de colores, avispas, pequeños escarabajos y pequeñas mariposas.

Las flores se ponen a secar en una bolsita de papel que se pueda colgar en un lugar ventilado y a la sombra para poder conservar los colores y aromas, y con ellos, las propiedades medicinales.