Girasol nativo en el jardín

Girasol nativo en el jardín

El año pasado estaba trabajando en el jardín comunitario La Milpa, en Santa Fe, Nuevo México y una amiga me preguntó: ¿Qué son estás bonitas flores?, le dije que era girasol silvestre. Ella reaccionó muy sorprendida y comentó que ella pensaba que los girasoles eran de flores grandes con semillas grandes. Mi respuesta es que este es un girasol silvestre por eso sus flores son más pequeñas y sus semillas también.

Nuestros antepasados le llamaban Chimalacatl o Chimalxochitl, y actualmente, en algunas regiones le llamamos girasol silvestre, mirasol o acahual. Existen varias especies y son originarias del continente americano.

Las culturas antiguas domesticaron al girasol silvestre (Helianthus annuus L.) hasta desarrollar inflorescencias y semillas más grandes, pero todavía podemos encontrarlas de manera silvestre creciendo a orillas de caminos o en campos olvidados.

El tallo y la parte trasera de la cabezuela de la inflorescencia producen una resina que tiene propiedades medicinales; nuestros ancestros aprovechaban sus propiedades para tratar resfriados, trastornos nerviosos e infecciones urinarias, por lo que si te tomas un té de esta planta, asegúrate de tener un baño cerca o no tomar el té por la noche.

Los Aztecas, Otomíes, Incas y otras culturas veían al girasol como la representación del sol y la consideraban sagrada, también usaban los tallos o carrizos para hacer escudos.

El girasol silvestre junto con sus primas: el acahual, el lampote y otras, representan una fuente muy importante de alimento para las aves, abejas nativas, mariposas y escarabajos. Además, son plantas muy buenas para regenerar la tierra/suelo, inclusive para limpiarla de metales pesados. A las hormigas les encantan los girasoles, así que si las vez en ellas, no te preocupes, no son plaga.

Siembra girasol silvestre y embellece tu jardín con sus colores y los cantos alegres de las aves.